Medios y Texto

Portadores de texto

Los mayas escribían y pintaban sobre diferentes tipos de materiales. No obstante, debido al clima caliente y húmedo de la selva tropical, la mayoría del material lingüístico y gráfico ha quedado plasmado en artefactos de piedra, como por ejemplo estelas, altares, elementos arquitectónicos (linteles, tablas murales, escaleras) o cuevas.

Aparte existe un gran número de inscripciones pintadas en cerámica hallada principalmente en contextos funerarios. Muchas inscripciones también fueron grabadas en artefactos de jade, huesos, conchas spondylus o caracoles. Los últimos eran objetos personales de los miembros de la nobleza y han sido descubiertos en entierros y, ocasionalmente, en caches.

Pinturas murales que retratan escenas de la vida cotidiana de la nobleza y textos jeroglíficos en palacios, templos y cuevas, constituyen una fuente adicional de información. Finalmente hay que mencionar los códices, libros de papel de corteza. Los únicos tres códices mayas que han llegado hasta nosotros se conservan en museos europeos y son fechados a finales de la época posclásica.

Extensión de los textos

Los glifos mayas no están ordenados en una línea horizontal, sino en unidades cuadradas o rectangulares (los así llamados “bloques”) que, en la mayoría de los casos, representan una palabra. Hasta hoy no existen estudios estadísticos que tratan la distribución y el número promedio de bloques en los textos jeroglíficos. Un requisito clave para este tipo de estudios es el registro de bloques jeroglíficos en una base de datos de texto. Por norma general la cara frontal de una estela maya está decorada con imágenes, acompañadas frequentemente por breves inscripciones. Muchas veces también se encuentran textos jeroglíficos en el dorso, que, dependiendo de la región, constan entre 10 y 120 bloques.

El sitio arqueológico Pusilha, ubicado en el sur de Belize, ofrece números más precisos. Las diez estelas conservadas cuentan con 553 bloques jeroglíficos. Si se consideran los diez portadores de textos adicionales que se han encontrado en este sitio, se puede hablar de un total de 581 bloques. Un estudio de las esculturas monumentales de Dos Pilas en Guatemala ha demostrado que las 14 estelas en este sitio cuentan con 572 bloques jeroglíficos, resultando en un promedio de 41 bloques por monumento. En cambio, en Pusilha, el número promedio de bloques por estela es 55.

Textos más largos con hasta 500 bloques jeroglíficos se encuentran en las así llamadas “escaleras jeroglíficas”, como aquellas que se descubrieron en Sabana Piletas, Dos Pilas, Yaxchilan o Copán. La escalera de Copán posee el texto jeroglífico más largo hasta ahora encontrado en un monumento con alrededor de 2500 bloques. Los textos más largos contienen los códices (un total de 5770 bloques).
Los textos jeroglíficos en artefactos son más cortos (con máximo veinte bloques), pero más frequentes. El diseño textual de las 2000 piezas cerámicas documentadas no es homogéneo. Algunas vasijas solo llevan un bloque; en otras podemos encontrar textos jeroglíficos con hasta 100 bloques. Se estima que el número promedio de bloques en la cerámica es de 20.

Un bloque jeroglífico representa, en la mayoría de los casos, una palabra y está conformado por tres o cuatro signos, es decir, una estela con 40 o 50 bloques cuenta con entre 200 hasta 300 glifos. Si usamos estos números redondeados para calcular los bloques en los 8000 textos jeroglíficos obtenemos la cifra de aproximadamente 4000 bloques. Eric Thompson en su concordancia de jeroglíficos mayas, enlista 25.000 bloques. No obstante, su documentación no solo es selectiva, sino también contiene muchas clasificaciones erróneas y no toma en cuenta ni los textos calendáricos y astronómicos ni los textos en vasijas cerámicas.

En cuanto a los jeroglíficos en los códices hay una estadística detallada: los 5770 bloques están conformados de 14150 signos. Esto equivale a un número promedio de 3 signos por bloque (Zimmermann 1956). Tomando como base estas cifras podemos estimar que el conjunto de textos jeroglíficos de la cultura maya precolombina cuenta con un total de 2.4 millones de signos.

El corpus de texto

El número de textos jeroglíficos existentes es difícil de estimar, debido a la falta de un registro que contenga todos los textos conocidos y al hecho que el corpus anda creciendo con cada excavación arqueológica. La lista de Sylvanus Morley, elaborada en 1948, ofrece un punto de partida para la creación de un inventario: contiene 115 sitios arqueológicos y 1313 portadores de texto; los últimos pueden ser fechados por medio de sus referencias calendáricas. No obstante, la lista quedó incompleta en su día, ya que el autor se limitó a presentar inscripciones con información calendárica grabadas en monumentos. Otros objetos, como vasijas o artefactos pequeños, no fueron incluidos en la lista, porque – según el entendimiento de aquel entonces – no se creía que sus inscripciones fueran fuentes de información lingüística.

Hoy en día se conocen 491 sitios arqueológicos mayas con un estimado de 5000 portadores de texto. Adicionalmente, existen 500 portadores de texto de piedra, cientos de artefactos pequeños y miles de inscripciones cerámicas sin procedencia. 2800 textos de origen conocido provienen de México (500 de Yucatán, 800 de Campeche, 100 de Quintana Roo, 200 de Tabasco y 1200 de Chiapas). 1300 textos descubiertos en contextos arqueológicos provienen de las Tierras Bajas Mayas Central (departamento de Petén, Guatemala), 100 de las Tierras Altas de Guatemala y 200 del estado de Belice. 600 textos jeroglíficos se encontraron en Honduras y en El Salvador; la mayoría de ellos proviene de Copán. A este corpus de texto hay que añadir unos 500 textos grabados en monumentos, 2000 inscripciones cerámicas y alrededor de 300 textos en artefactos pequeños sin procedencia. Si se añaden las 271 páginas de los tres códices existentes, entonces el corpus general de texto comprende alrededor de 8000 objetos con inscripciones.

El número de textos que serán descubiertos en las próximas décadas es difícil de estimar. Por un lado, todavía hay sitios ocultos por la selva que esperan ser explorados. Por otro lado, existen sitios identificados que no han sido investigados, así como sitios identificados que han sido parcialmente excavados. Además es esperable, que en los sitios bien estudiados, aparezcan nuevos textos a través de nuevas excavaciones. No obstante, se puede excluir en forma segura que el número de los textos jeroglíficos mayas sobrepasará el número de los textos del Egipto faraónico o de la Mesopotamia cuneiforme. 900 inscripciones se descubrieron durante excavaciones arqueológicas llevadas a cabo entre 1980 y 2000. Se calcula que durante el transcurso del proyecto se descubran 900 textos jeoglíficos nuevos.