Lengua Escrita

Filiación lingüística

Como muchos sistemas de escritura antiguos, la escritura maya representa un idioma de prestigio relativamente conservador que probablemente nació del Proto-Cholan-Tzeltalan. El lexicón y la morfología indican que el Maya Clásico es el antecedente la lengua Ch’orti’ moderna. En cuanto a las inscripciones de las tierras bajas occidentales, muestran rasgos lingüísticos propios de la lengua Cholana Occidental emparentada con el Chol y el Chontal modernos.

En el norte de la península de Yucatán se observa una influencia marcada del Proto-Yucateco sobre el lexicón, la fonología y la gramática del Maya Clásico. Si hubo lenguas adicionales en la perifería meridional de las tierras bajas que ejercieron influencia sobre la lengua escrita, continúa siendo un tema de debate entre investigadores. El Maya Clásico no solo se caracteriza por el alto grado de conservatividad, sino también por elementos inovadores que, a pesar de un retraso temporal, reflejan cambios lingüístico y situaciones de contacto de lenguas. Por lo tanto, los datos proporcionados por los textos jeroglíficos mayas permiten criticar y calibrar dataciones glotocronológicas de cambios lingüísticos.

La fonología, morfología y el sintax del Maya Clásico no han sido investigados en profundidad hasta la fecha. El origen del Maya Clásico y los cambios de la lengua escrita tampoco han sido objeto de estudios sistemáticos.

Lexicografía

Con la excepción de algunas listas de palabras, el vocabulario del Maya Clásico sigue siendo poco documentado. Los diccionarios publicados hasta hoy representan compilaciones puntuales de expresiones jeroglíficas seleccionadas que son sometidas a un orden macroestructural según grupos funcionales. Reflejan el estado del desciframiento de un glifo en el momento de su publicación, por lo tanto, contienen información anticuada. El enfoque de las investigaciones lexicográficas en el siglo XIX y XX fueron los textos jeroglíficos de los códices posclásicos. Con un total de 7550 glifos, estos códices constituyeron el fundamento más importante de las investigaciones iniciales de la escritura maya. Tanto las listas lexicográficas tempranas, como las compilaciones de grafemas individuales que también contienen propuestas de lectura, se basan en los códices. Aunque la mayoría de estas propuestas ha sido rechazada, son de gran importancia dentro de la historia del desciframiento de la escritura maya.

Hoy en día, muchos de los textos jeroglíficos pueden ser leídos y sus contenidos han sido revelados gracias a los avances en el desciframiento y a la adquisición de nuevos conocimientos sobre la morfología y la gramática del Maya Clásico en los últimos veinte años. Esto llevó a que surgieran publicaciones de listas de palabras del Maya Clásico siguiendo un orden estrictamente alfabético durante las últimas dos décadas. La primera lista de este tipo, elaborada por Alfonso Lacadena en 1999, enfoqua morfemas léxicos y no ha sido publicada. Adolece de las mismas limitaciones que se observan en todas las otras listas compiladas: no documenta las ocurrencias de determinadas formas, ni explica las traducciones o los análisis lingüísticos.

Otro rasgo que comparten las listas de palabras es que no documentan la difusión espacial (variedades) y el desarrollo temporal de diferentes representaciones gráficas de un glifo. Por lo tanto, no son aptas para reconstruir variedades locales, así como el desarrollo del léxico, de la gramática o de la escritura. Tampoco presentan los signos o lemas en sus contextos de uso.