Cuestiones de Investigación

Los problemas de investigación guían la formulación de preguntas acerca de la gramatología y otros aspectos lingüísticos de la escritura jeroglífica maya. Otros factores importantes relacionados con el trabajo epigráfico son los estudios comparativos con otros sistemas de escritura, así como un enfoque interdisciplinario que emplea métodos cuantitativos y que considera aportaciones de la Lingüística psicológica, la Lingüística social y la Tipología lingüística.

Tipología de escritura

La clave para cada pregunta de investigación dentro del campo de la epigrafía es el entendimiento no contradictorio de la naturaleza y la función de un sistema de escritura. Por medio de estudios comparativos recientes se ha logrado elaborar una tipología de sistemas de escritura más detallada y comprensiva. La grafemática comparativa no es un enfoque nuevo en la epigrafía maya, pero debería ser utilizada de manera diferenciada en vez de recurrir a otros sistemas de escritura solamente para sostener argumentos en favor o en contra de una hipótesis. Por ejemplo, la escritura maya, egipcia y cuneiforme difieren en la realización grafemática de la homofonía y de determinativos, por tratarse de tres diferentes representaciones de un sistema de escritura de carácter logo-silábico. El estudio comparativo, por lo tanto, nos lleva no solo a un mejor entendimiento de las similtudes y diferencias entre estos tres sistemas, sino también a una tipología más precisa.

Propiedades de signos

El establecimiento de una tipología de escrituras no es posible sin una definición exacta del lexicón grafémico, es decir, de las propiedades funcionales de los signos. Aunque la dicotomía entre signos plerémicos (representan unidades de significado, e.d. logográficos) y cenémicos (representan unidades fonológicas, e. d. silábicos) está fuera de duda, aún existen problemas que no han sido resueltos. Uno de ellos es el problema de la existencia de otras clases de signos, como por ejemplo morfosílabas (silabás que transmiten significados) o clasificadores semánticos (indican dominios semánticos). Las propiedades de los signos están estrechamente vinculadas con la ortografía, por lo tanto sustentan el trabajo del epigrafista en la lectura y reconstrucción de secuencias de signos. De ahí que el estudio del lexicón mental no pueda ser completo sin aclarar la profundidad ortográfica y las convergencias en la utilización de signos.

Reglas de armonía vocálica

La cuestión de la profundidad ortográfica tiene implicaciones no solo para el lexicón grafémico y otros fenómenos, como elipsis o metátesis, sino también para un tema que ha causado mayor controversia: el principio de la sinarmonía. En cuanto al último, todavía no se ha aclarado definitivamente si el Maya Clásico contaba con un sistema vocálico cuantitativo (e. d. con función fonémica) o cualitativo (e. d. la entonación no afecta el significado léxico). Mucho menos se sabe de las “reglas” que regían el sistema vocálico; los dos modelos más importantes se excluyen mutuamente.

Afiliación lingüística

La propuesta que el “Ch’olti’an clásico” era usado como lingua franca en el contexto aristocrático tiene un cierto atractivo, sobre todo en comparación con el egipcio medio fosilizado que era la lengua sacral del Nuevo Imperio: ambos eran lenguas vernáculas escritas en situación de diglosia. Lo mismo se puede aplicar al latín clásico cicerónico que era la lengua culta del Imperio romano y, posteriormente, de la intelectualidad europea. No obstante, tanto este punto de vista, como el establecimiento de una conexión genética resultan problemáticos, puesto que no explican las influencias vernáculas en la escritura que se hacen cada vez más visibles. Los datos epigráficos demuestran una situación lingüística mucho más compleja y diversificada, lejos de una lengua culta uniforme, especialmente en discursos y géneros literarios menos formales. Datos recientes además apuntan hacia correspondencias con el desarrollo del Proto-Cholan, tal como fue reconstruido por la Lingüística histórica desde hace más de 20 años. La existencia de diglosia e influencias vernáculas, por lo tanto, afectan las prácticas escribales y la profundidad ortográfica.